En esta reunión se dieron los pasos definitivos para la elaboración del cuestionario base sobre el que realizar la encuesta representativa de inmigrantes extranjeros en Galicia. La discusión sobre la operativización de las hipótesis de partida fue intensa y productiva, aunque a la vez frustrante por el grado de dificultad que entrañan. Los debates principales fueron los siguientes.
(1) Se profundiza en torno a las hipótetesis sobre la capacidad de atracción de la red migratoria. Para empezar, se constata la dificultad de medir el “efecto red” asumiendo al inmigrante-informador como fuente de atracción de otros conocidos (esto es, preguntando al inmigrante en destino sobre las personas a las que ayudó a venir). Al respecto, se puede consultar el siguiente documento (Reflexión metodológica III) Si bien se contempla mantener esta perspectiva en algunos items del cuestionario, se decide que es preferible explorar el efecto red asumiendo al inmigrante-informador como sujeto que ha sido atraido por otros conocidos ya en destino, preguntándole sobre a quiénes conocía cuando llegó. Esto es, el planteamiento metodológico más correcto nos exige partir del inmigrante encuestado como un miembro más de la cadena migratoria que ha recurrido, o no, a otros inmigrantes para llegar a destino. Ello nos obliga a reformular algunas de las hipótesis de partida. Optamos por partir de la siguiente hipótesis de partida:
H1: Las redes suponen un ahorro económico directo en el coste de emigrar.
1.1. Las redes suponen un ahorro económico directo sobre la tramitación de la documentación para emigrar desde el país de origen e en el de destino.
1.2. Las redes suponen un ahorro económico directo al agilizar la búsqueda de empleo.
1.3. Las redes suponen un ahorro económico directo en los costes de instalación del recién llegado.
En general, la hipótesis nula afirmaría que contar con conocidos en destino no representa ninguna ventaja económica para el inmigrante en su proceso de llegada e instalación –p.e., que las redes no se activan como “capital social” porque no tienen esa capacidad (¿lazos muy fuertes?).
Simplificando, el primer paso es demostrar que al que emigra con red le sale más barato emigrar que al que emigra sin red, lo que exige elaborar: (1) preguntas que permitan distinguir a los que llegaron sin red (pioneros) de los que llegaron con red, y (2) preguntas que permitan medir el “coste migratorio”.
Ahora bien, la demostración de la hipótesis anterior no es suficiente para demostrar el “efecto red”. Sería necesario también demostrar que el menor coste es la causa principal de un incremento de los flujos o de la posibilidad de emigrar. Una vía sería demostrando que los pioneros tuvieron unas ventajas que los seguidores no han tenido, y que estos últimos no gozan de otras ventajas más importantes que la red de apoyo. Dicho de otra forma, el pionero ha de tener atributos y circunstancias que reducen el coste de la emigración con los que no cuenta el no-pionero. Por ello necesitamos de la segunda hipótesis de partida:
H2: Las redes tienen una enorme influencia en la selectividad migratoria. Los inmigrantes pioneros son más homogéneos socioeconómicamente que los inmigrantes posteriores.
(2) Se debate en torno a la posible refutación de la teoría de las redes con datos de flujos migratorios. Se hace necesario insistir en que el “efecto red” refiere a un momento dado o periodo de un movimiento migratorio, de crecimiento intenso de los flujos. En principio, hay un momento previo al “efecto red” –el momento de llegada de los pioneros—y un momento posterior de agotamiento del potencial de las redes. Por tanto, la mera constatación, en un momento y lugar dado, de que son más los pioneros que la inmigración con red previa, no serviría para refutar la teoría. Se podría alegar que se trata de un periodo previo a la acción de las redes migratorias. No obstante, sí representa un reto poner en relación el mayor o menor peso de pioneros con la intensidad de los flujos registrados. Otro tipo de evidencia a confrontar sería la que pone en relación la intensidad de los flujos con los costes migratorios. Por ejemplo, podemos registrar, con datos macroestructurales, la evolución del coste migratorio medio por periodos (en función de los costes de viaje, de los costes de instalación en destino, de la mayor o menor permisividad legal para entrar y trabajar en destino, etc.) y contrastar dicha evolución con la intensidad de llegada de inmigrantes. ¿Cómo cabría interpretar la evidencia de una tendencia a la baja simultánea de los costes migratorios y de los flujos de llegada? ¿Podría considerarse una evidencia que refuta la teoría de las redes? No necesariamente, si se alega que se trata de un periodo tardío de agotamiento del efecto red. Este debate nos recuerda que, en nuestro intento de demostrar las hipótesis del efecto de las redes migratorias, estamos siempre trabajando sobre un contexto temporal y espacial delimitado. No se trata simplemente de confirmar, en términos generales, si las redes explican en mayor medida la llegada de inmigrantes que, por ejemplo, las políticas migratorias o el mercado laboral. Se trata de confirmar la relación, aquí y ahora.
(3) Se parte de la necesidad de elaborar las preguntas del cuestionario asumiendo como modelo otros cuestionarios de encuestas representativas que permitan la comparación de nuestros resultados. En este sentido, se asume como imprescindible compatibilizar nuestras preguntas con las del cuestionario de la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) que está realizando el Instituto Nacional de Estadística (INE).