El grupo de investigación consideró de sumo interés para el proyecto invitar a celebrar un seminario al Profesor Miguel Laparra, debido principalmente a la reciente conclusión de su investigación sobre algerinos, ecuatorianos y rumanos en Navarra, la cual incluía trabajo de campo en destino y en origen. A esta reunión se invitó también a todos los miembros del ESOMI. Lo que sigue es un resumen de su intervención y los debates que suscitó.

 

En primer lugar, Laparra explicó las principales razones que explican la selección de las nacionalidades en el estudio. En su momento, los ecuatorianos constituían la población inmigrante de crecimiento más intenso. Los rumanos se hacen especialmente atractivos por sus particularidades, entre ellas, por su mezcla de población étnica de origen gitano. Por último, los argelinos tienen su interés especial por tratarse de una inmigración muy específica de Navarra.

 

Teóricamente, se interesaron por la perspectiva de redes en cuanto parece que supone el intermedio entre el estructuralismo recalcitrante y el subjetivismo absoluto. Además, ofrece el potencial de explorar la dimensión de “capital social” implícita en las redes. No obstante, la teoría de que las redes son más fuertes como factor explicativo que otros factores –la teoría de que son capaces de impulsar la continuidad de un movimiento migratorio más allá de las crisis económicas o de las restricciones políticas—no queda en absoluto demostrada por la investigación. Todo lo contrario; se concluye que aquí y ahora, NO.

 

Siguiendo la evolución de cada nacionalidad según su peso respecto al total de la población de Navarra, se observan diferencias importantes por nacionalidad. En el tiempo, parece que responden a patrones distintos. Se ve, por ejemplo, cómo la red argelina, de mayor antigüedad, que –por tanto—tendría que atraer a más gente, en cambio, languidece.

 

Un ejemplo de red identificada es la que parte de Dionisio, ecuatoriano que se mantiene en origen. Partiendo de este ego, se logra reconstruir una serie de cadenas que llevan a destino. Pero no es fácil identificar el “comienzo” de la red que inicia el movimiento migratorio, o identificar de dónde llega la información originaria que se interpreta como “llamada” a destino. Lo que sí se puede afirmar es que es más fácil reconstruir la red desde el origen que desde destino. En destino, hay más reticencias para dar direcciones y nombres. Esta investigación fue solo de carácter “cualitativo”. No se realizó ninguna encuesta representativa, ni en origen ni en destino. El trabajo de campo en destino duró aproximadamente un mes en cada caso (aunque en Ecuador, una de las colaboradoras vivió por más tiempo, por motivo de la realización de su tesis doctoral).

 

Al explorar los otros factores que inciden en el destino del proceso migratorio, se descubre que el coste del viaje es fundamental. Desde Ecuador, ir a España cuesta un tercio menos de lo que cuesta ir a EE.UU. –incluso si es necesario recurrir a prestamistas. Además, supone menos riesgos personales. Siempre en relación a la inmigración ecuatoriana, se ha constatado que, en el momento de salida de origen, las redes de carácter más económico son las fundamentales. Otra cosa es cómo se mantiene la red de comunicación entre origen y destino, el mantenimiento de las relaciones. La conexión institucional entre origen y destino es evidente. Así, por ejemplo, abundan los nuevos contactos establecidos entre ONG’s de ambos lados. También es evidente la conexión entre origen y destino dentro de cada familia. La menos evidente es la conexión origen y destino dentro de la “red comunitaria y vecinal”. No están seguros de que se produzca son suficiente intensidad o amplitud. No obstante, las remesas han aumentado muchísimo en los últimos años, aunque se detecta que se reduce el ritmo de crecimiento a medida que aumenta la reagrupación familiar.

 

Al preguntar sobre el estímulo que supone la Iglesia para el inicio y mantenimiento de un movimiento migratorio en origen, Laparra explica que, según sus observaciones para el caso de los ecuatorianos, la iglesia funciona más como institución de acogimiento y acomodación en destino. En origen, no encontró dicha estrategia. En el debate, Raquel Buján añadió que es posible que la Iglesia sí estimule flujos migratorios, pero a modo de migración interna dentro de España. Lo fundamental entre los ecuatorianos es que activan redes “fuertes”, cadenas familiares, y cortas (que alcanzan un máximo de 35 personas). Por tanto, no han podido constatar el efecto de “la fuerza de los vínculos débiles”. Los vínculos débiles son lo característico de la inmigración argelina; la cual, en cambio, ha fracasado. No obstante, es importante recordar que, dentro de cada nacionalidad, hay redes fuertes y débiles, y que es problemático caracterizar los distintos movimientos migratorios, en su totalidad, como migración “de red débil/fuerte”.

 

Concluyendo, se puede afirmar lo evidente: que las migraciones producen redes. En cambio, se puede dudar de la hipótesis contraria: que las redes producen migraciones. Otros factores parecen incidir con más fuerza: la situación económica, el sistema migratorio internacional (p.e., el cierre de EE.UU. y de Francia como destino). Por otra parte, queda abierta otra línea de investigación que promete ser más interesante: la identificación del “capital social” que se acumula en cada red, sea esta “fuerte” o “débil”.